esta vez voy a desviarme un poco de lo que ha sido esta sección del blog. Hasta ahora, me había dedicado a endiosar películas que había visto o criticar descorazonadamente algunas que me habían gustado menos. Como el éxito ha sido más bien discreto pero mi ego me reclama insistentemente llenar este espacio, he decidido saltar de categoría y centrarme en un género en particular. El cine negro, ya sabeis: detectives que son témpanos de hielo, pero con corazón; que fuman, beben whisky y llevan sombrero y gabardina; femmes fattale (se agradecen correcciones) embutidas en sugerentes vestidos, atmósferas sombrías, piano-bars, matones del tres al cuarto, crímenes pasionales…. en fin, todos sabemos de lo que hablo. Un género que tuvo sus días de gloria en los años cuarenta y que para mí, es la aportación más destacable que ha dado Hollywood a esto del cine. Muchos directores posteriores se han dejado seducir por este ambiente y nos han regalado algunas perlas. Os dejo aquellas que más me han gustado y os propongo que amplieis esta lista para goce y disfrute personal. Vamos allá:

Casablanca: La primera de la lista porque ya forma parte del imaginario colectivo (quien no recuerde su mítico final merece pasar el resto de sus días a pan y agua). Lo tiene todo: HUMPRHEY BOGART, un contexto de lo más sugerente, una historia de amor modélica… Extrañamente algunas personas la tildan de romanticona…. dudo que la hayan visto.
El sueño eterno: Howard Hawks, que sabía de qué iba la cosa, adaptó una de las obras maestras de Raymond Chandler. Bogart, el icono del cine de los detectives se mete en la piel del investigador Philip Marlowe. Con un reparto de lujo y un guión a la altura de los mejores, se trata de una de las cimas del género. Lo mejor, los diálogos.
Tener y no tener: Nuevamente Hawks (perdón por la licencia, esta película es anterior a El sueño eterno, pero siento devoción por Marlowe) dirige la adaptación de otro de los grandes de la literatura americana, en este caso Hemingway. Supongo que ayudó bastante contar con Faulkner como guionista, con el que repetiría en la película anteriormente citada, al igual que con Lauren Bacall para formar duo protagonista con Bogart. Personalmente me recordó mucho a Casablanca cuando la vi hace unos años.
El halcón maltés: Siempre Bogart en el papel que mejor sabía interpretar, el detective solitario, hombre de pocas pero punzantes palabras. Esta vez lo dirigió John Huston en una historia llena de intrigas, robos y suspense hasta el final. Muy recomendable.
Perdición: La acabo de ver y ha sido la que me ha motivado a abrir este post. Tengo que confesarlo: he visto poquísimas películas de Billy Wilder, con lo que el lector se podrá hacer una idea de la validez de mis opiniones respecto al cine. Lo que me motivó buscar esta película fue la escena de Asesinato en Manhattan de Woody Allen y su comentario acerca de ella. Añade a las películas del género un dramatismo exacerbado, muy al estilo de El Crepúsculo de los Dioses llevado con una maestría que agranda la tragedia. Todos los elementos que hicieron grande a este estilo… y esta vez sin detective privado como protagonista.
La dama de Shanghai: Lo reconozco, no es una de mis favoritas de Welles (de las que he visto, se entiende), ni siquiera creo que sea de las mejores películas de cine negro. Pero creo que solo por la escena final ya merece estar en esta lista. Por esto y por las interpretaciones de Welles y Rita Hayworth.
Sed de mal: En esta película Welles se acerca más al estilo noir que en La dama de Shanghai. Se trata de una historia compleja, en la que va más allá de la mera narración de suspense. Con algunos momentos muy brillantes, sorprende ver al señor Charlton Heston (sí, el mismo que se pasea por su jardín con su rifle) en el papel de detective protagonista.
Chinatown: Viajamos a los años setenta y nos encontramos con un señor polaco llamado Polansky que decide devolver las películas de detectives al Olimpo del que nunca debieron haber caído. Y para hacerlo decide revivir la estética de las películas de antaño. Y si ya no puedes contar con Bogart (que debía tener unos setenta años y que llevaba como unos veinte muerto) pues búscate a alguien que dé el pego: Jack Nicholson. Tengo que admitir que al señor le sienta bastante bien el sombrero de gangster y la gabardina. Historia llena de intriga que nos teletransporta, o más bien, le da color, a las películas en blanco y negro que todo buen cinéfilo debe llevar tatuadas en la retina.
El Padrino: Algunos me direis que no se puede meter esta saga dentro de un post dedicado al cine de detectives. No estoy de acuerdo. Creo que El Padrino (sobre todo la primera parte) bebe directamente del canon que se instauró en los años cuarenta. Los ambientes (recordad la escena inicial), los diálogos, incluso el vestuario son una reseña clara al género en cuestión.
L.A. Confidential: Años noventa y Hollywood decide mirar atrás para recuperar a los gángsters, los polis duros y las historias de detectives. Todo ello ambientado en la ciudad que fuera escenario de Marlowe. Curtis Hanson hilvana diferentes historias en una trama de intriga que atrapa. Kim Bassinger raya a la altura de las mejores femmes fattales, Russell Crowe borda su papel de poli rudo, Kevin Spacey es… Kevin Spacey… Todo ello aderezado con constantes guiños a los años dorados de Hollywood. Muy buena.
Los Coen: Punto y aparte para los reinventores del género en los últimos tiempos. Han sabido captar la esencia de lo mejor del cine americano de los 40 y dotarlo de su sello personal inconfundible. Para muestra, un botón… o varios: Sangre Fácil, Fargo (vale, estas dos no son estrictamente lo que decíamos antes), El hombre que nunca estuvo allí (siento debilidad por esta película desde que la viera hace unos cuantos años, probablemente uno de sus mejores guiones, lo que no es poco), Muerte entre las flores (y qué decir de esta joya, que no haya dicho antes, visitar capítulos anteriores de esta sección)…
Supongo que me dejo muchas otras y para eso estais vosotros, mis pequeñuelos…